Todas las empresas buscan ser exitosas y crecer con el paso de los años, sin embargo, muchas de ellas avanzan si un plan definido, y tarde que temprano esto termina por afectarles. 

Por ello es fundamental que las empresas tengan la capacidad de hacer frente a un entorno que se encuentra en constante cambio y continuar con sus operaciones a pesar de las crisis o momentos de incertidumbre. En ese sentido, la planeación estratégica funciona como una guía para que las empresas definan el camino a seguir para conseguir sus objetivos de negocio y lograr el éxito que desean.

¿Qué es la planeación estratégica?

La planeación estratégica consiste en realizar un análisis de la situación actual de una empresa para que posteriormente se puedan establecer objetivos estratégicos en favor de su crecimiento, el plazo en que deben cumplirse y las acciones que deben llevarse a cabo para ello.

Este proceso les da a las empresas una visión más clara de hacia dónde deben dirigir sus esfuerzos, además de ayudarles a tomar mejores decisiones y distribuir de manera óptima los recursos con los que cuentan.

¿Por qué es importante que las empresas tengan planeación estratégica?

Cuando una empresa no cuenta con un plan estratégico tiende a tomar decisiones improvisadas que afectan su rendimiento financiero y su productividad, los recursos con los que cuenta no son bien aprovechados y, en consecuencia, es muy difícil que logren buenos resultados.

Por ello, sin importar cuál sea su giro o tamaño, las empresas requieren de un plan de acción que las oriente y les ayude a construir una idea clara de hacia dónde quieren dirigirse para que puedan identificar y definir sus objetivos y estrategias de negocio, así como el camino a seguir para alcanzarlos.

Al llevar a cabo la planeación estratégica, las empresas crean una visión de dónde podrían encontrarse en un futuro, lo que les permite tener una idea mucho más clara de las estrategias que deben definir y lo que tiene que hacer cada uno de sus miembros para conseguir ese futuro exitoso.

Así mismo, permite que las empresas entiendan qué acciones deben llevar a cabo para generarle valor a sus clientes, diferenciarse en el mercado y obtener ventajas competitivas, así como adaptarse a los cambios en el entorno, responder mejor a estos, evaluar el progreso del negocio y obtener mejores resultados.

¿Cómo desarrollar la planeación estratégica?

De manera general, la planeación estratégica se lleva a cabo de la siguiente manera:

1. Misión, visión y valores

El primer paso consiste en definir los principios que guían a la empresa para entonces, poder comenzar con el plan estratégico:

  • La misión describe la razón de ser de la empresa y los aspectos que la hacen transcender, es decir, a que se dedica, qué ofrece, y qué la hace diferente o cómo impacta al entorno o a los clientes.
  • En la visión se establecen las aspiraciones a futuro de la empresa, es decir, a donde pretende llegar o qué quiere conseguir a largo plazo.
  • Los valores organizacionales son los principios y creencias que orientan las acciones y decisiones de la empresa.

La misión, visión y valores de la empresa serán la base para definir los objetivos estratégicos, por ello es tan importante definirlos, o en su caso, revisarlos y afinarlos, así como extenderlas a todos los ámbitos de la empresa.

2. Diagnóstico y análisis de la empresa

El siguiente paso consiste en realizar un diagnóstico de la empresa para entender cuál es su situación actual, tanto de manera interna como externa, mediante preguntas como: 

  • ¿Qué la hace competitiva? 
  • ¿Qué debe mejorar o qué está haciendo mejor la competencia? 
  • ¿Cómo podría crecer? o 
  • ¿Qué podría poner en riesgo su permanencia?

Para desarrollar este punto, el análisis FODA es de gran utilidad, pues permite identificar las fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas de la organización

De manera interna, las fortalezas son aquellos aspectos positivos de la empresa que le representan una ventaja competitiva y que están bajo control; las debilidades son aspectos que limitan el crecimiento del negocio o dificultan el cumplimiento de sus objetivos. 

De manera externa, las oportunidades son factores del entono que resultan favorables o explotables para obtener una ventaja competitiva o una oportunidad de negocio, mientras que las amenazas son aquellos factores del entorno que podrían limitar o frenar el logro de los objetivos a mediano y largo plazo, e incluso podrían poner en riesgo la permanencia de la empresa.

3. Definir los objetivos y la estrategia empresarial

Una vez que se ha comprendido cuál es la situación actual de la empresa y donde está ubicada, toca definir los objetivos estratégicos.

Los objetivos estratégicos son los resultados que la empresa quiere obtener o generar a mediano o largo plazo para conseguir el futuro exitoso que desea, por ello es importante que sean acordes a las necesidades del negocio y que estén bien definidos.

Para definirlos lo ideal es aplicar la metodología SMART, la cual indica que un objetivo debe ser específico, medible, alcanzable, relevante y tener un plazo de tiempo para conseguirlo.

Una vez que se han definido los objetivos estratégicos, el siguiente paso es establecer para cada uno de ellos, las metas esperadas y los indicadores de rendimiento o KPI’S que permitirán, posteriormente, evaluar si están consiguiendo los resultados esperados, así como los responsables de su cumplimiento y el presupuesto que se asignará para ello.

Ahora bien, la estrategia empresarial es el camino que debe seguir la empresa para consolidar sus fortalezas, eliminar sus debilidades, aprovechar las oportunidades, disminuir el impacto de las amenazas y cumplir sus objetivos, por lo que contempla distintos aspectos de la organización.

Además de estar centrada en los objetivos estratégicos que se definieron previamente, también es muy importante definir, o en su caso, revisar y afinar el modelo de negocio de la empresa: los detalles del producto o servicio que ofrece la empresa, el mercado al que va dirigido, su propuesta de valor, la estructura de costos y precios, y los recursos necesarios para la operación del negocio (económicos, materiales, tecnológicos, etc.) entre otros aspectos.

4. Poner en acción la estrategia

Una vez definido el plan estratégico, el siguiente paso es ejecutarlo.  En este punto es importante involucrar a todos los miembros de la empresa, desde la alta dirección hasta el personal operativo, para que todos sepan cuáles son los objetivos por lograr y tengan el mismo enfoque; así mismo, también es importante que los lideres motiven a sus equipos de trabajo y creen un ambiente en el que todos se sientan comprometidos con los objetivos de negocio pero también recompensados por el logro de estos.

5. Evaluación y seguimiento de la estrategia

No basta con poner en acción la estrategia, es necesario evaluar si está funcionando y si se están consiguiendo los resultados esperados, para ello hay que monitorear periódicamente los indicadores de rendimiento estratégicos que se establecieron previamente, así como llevar a cabo reuniones de manera periódica con los equipos de trabajo para analizar los resultados y los avances obtenidos, y en su caso, modificar o definir nuevas estrategias. 

Aunque el plan estratégico se crea a largo plazo, algunas partes de este se irán modificando a medida que pase el tiempo, ya sea para obtener mejores resultados, o para que la empresa pueda responder a los cambios del mercado.

Ventajas de la planificación estratégica

  • Facilita la dirección y operación del negocio, pues otorga una visión integral del mismo, permite comprender cómo evoluciona, y ayuda a ordenar las prioridades y acciones a seguir.
  • Facilita la toma de decisiones estratégicas para resolver los puntos críticos y dirigir a la empresa hacía el éxito esperado.
  • Permite comprender todos los procesos de la empresa, como se interrelacionan entre sí y cómo pueden optimizarse.
  • Ayuda a que la empresa comprenda mejor su producto o servicio y cómo puede generar mayor valor a sus clientes.
  • Contribuye a la reducción de costos operativos y a la optimización de los recursos, y por consiguiente, a que la empresa pueda ofrecer productos o servicios más rentables.
  • Brinda las herramientas necesarias para que la empresa sea resiliente y responda a los cambios del mercado y el entorno.
  • Facilita la identificación de nuevas oportunidades de negocio y permite aprovecharlas mejor.
  • Establece las bases sobre las que debe operar la empresa, lo que reduce el nivel de incertidumbre y riesgos potenciales.

Con una Consultoría Estratégica será más fácil alcanzar tus objetivos rentables

Las empresas deben tomar enserio el tema de la planeación estratégica ya que esta les ayudará a establecer objetivos concretos y estratégicos para alcanzar un futuro exitoso, tener una idea clara de lo que debe hacer, como lo debe hacer y qué necesita para ello, aprovechar adecuadamente las oportunidades de negocio que se le presenten y al mismo tiempo, ser lo suficientemente flexibles para cambiar sus estrategias y responder adecuadamente a los cambios. Por ello es importante que te tomes el tiempo de realizar el plan estratégico de tu organización, así podrás tener una visión integral de tu negocio y definir las acciones necesarias para obtener mejores resultados a corto, mediano y largo plazo. Si necesitas ayuda con este tema, recuerda que con nuestros servicios de Consultoría Estratégica ayudarte a planificar y definir las estrategias necesarias para que tu negocio crezca y sea más competitivo. ¡Contáctanos!